20/11/2009

Depresión


La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes se disfrutaba es lo que se llama depresión. La depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis, y no es solo una sensación de tristeza o de desánimo. Esta enfermedad progresa cada día afectando pensamientos, sentimientos, salud física y forma de comportarse.
La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad. Es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona. Aproximadamente 1 de cada 20 personas, el doble de mujeres que de hombres.

Causas:
    * La herencia genética (transmisión familiar).
    * Otras enfermedades.
    * Ciertos medicamentos.
    * El uso de drogas o alcohol.
    * Otros problemas mentales (psiquiátricos).

A veces una situación emocionalmente negativa (pérdida de un familiar, un problema de trabajo... ), puede desencadenar la depresión o provocar que el paciente no se pueda recuperar completamente, pero en otras ocasiones se presenta incluso cuando todo en su vida marcha bien. Entre el 10 y 15 por ciento de las depresiones son provocadas por un problema médico (tiroides, cáncer, o enfermedades neurológicas) o por medicamentos. Una vez que se prescribe tratamiento y se ajusta la dosis y el medicamento adecuados la depresión desaparecerá.

Los síntomas más característicos son :

    * Perder interés en las cosas que antes disfrutaba.
    * Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo. 



Síntomas asociados:
    * Sentir que no se tiene energía, cansado, o al contrario, 
sentirse inquieto e intranquilo.
    * Sentimientos de culpabilidad o de no valer nada.
    * Disminución o aumento del apetito o del peso.
    * Pensamientos suicidas.
    * Problemas para concentrarse, pensar, recordar, 
o tomar decisiones.
    * No poder dormir, o dormir demasiado.

Otros síntomas de tipo físico o psicológico:
    * Dolor de cabeza.
    * Dolores generales por todo el cuerpo.
    * Problemas digestivos o gástricos .
    * Problemas sexuales.
    * Pesimismo.
    * Sentirse ansioso o preocupado.

Existen diferentes tipos de depresión:
* Severa, cuando la persona presenta casi todos los síntomas de la depresión y esta le impide realizar sus actividades diarias.
 
* Moderada, cuando la persona presenta muchos de los síntomas de la depresión y estos le impiden realizar las actividades de la vida diaria.
* Leve, cuando la persona presenta algunos de los síntomas de la depresión y realiza las actividades de la vida diaria con esfuerzo.


El desconocimiento de la depresión como enfermedad lleva a las personas a culparse a si mismas por los síntomas y no saben que existen tratamientos adecuados. Por ello si se presentan algunos síntomas hay que ponerse en contacto con el médico, que tratará de determinar si existe una razón física que provoque la depresión, y recomendará al paciente un especialista de salud mental para que se realicen evaluaciones y tratamientos. 

 
El tratamiento contra la depresión ayuda a reducir la preocupación por la enfermedad, y hace desaparecer todos los síntomas, permitiendo reanudar una vida normal. El tratamiento puede notarse en algunas semanas, aunque a veces será necesario cambiar el mismo hasta dar con el ideal para cada caso, a base de medicamentos antidepresivos y psicoterapia con un terapeuta especializado. Primero es intensivo para hacer que los síntomas de la depresión desaparezcan, y después es de continuación, incluso aunque el paciente se encuentre bien, ya que impide que la depresión regrese. El tratamiento en conjunto puede durar unos seis meses, aunque si la depresión es recurrente (tres o más episodios), se realiza un tratamiento de mantenimiento, por un período más largo, 1 ó 2 años.



13/11/2009

Conferencia de Eckhart Tolle en Barcelona (2007)



Entrevista a Echart Tolle: Vivir en el Ahora.

Entrevistador: –Para ponernos en contexto: sintetícenos por favor en una frase en qué consiste ‘vivir en el Ahora’.
Eckhart Tolle: –En ser libre de toda resistencia interna, en forma de juicio mental o negatividad emocional, a lo que estés experimentando o sintiendo en este momento.
–¿Por qué se ahorra el ‘vivir en el Aquí’?
–El Ahora ya implica el Aquí.
–El Ahora tiene poder… ¿para quién, para conseguir qué?
–El poder del Ahora es el poder de la inteligencia primordial, no condicionada, creativa. De entrada puede parecer que la puedas usar para tus propósitos personales, pero rápidamente te das cuenta que, de alguna manera, te usa a ti. Cuando te sintonizas al Ahora, te alineas no sólo con la inteligencia creativa, sino también con el impulso evolutivo del Universo. Es la Vida misma antes de su nacimiento como forma. Tienes que ver claramente que no tienes vida, sino que eres Vida (en la manifestación temporal como persona). Tú y la vida sois uno.
–¿Es posible para una persona sin anhelos espirituales utilizar el Ahora como técnica para ayudarse a tener éxito en alguna actividad, o como fórmula de rescate en momentos malos?
–Querer liberarse del sufrimiento y la infelicidad es una excelente motivación para la práctica del vivir en el momento presente. No necesitas buscar la dimensión espiritual. Si estás presente, la dimensión espiritual se abre por sí misma. Pero el Ahora no es una técnica que el ego puede usar para conseguir sus propósitos (que en todo caso son siempre disfuncionales), porque el Ahora es el espacio interior en que el ego, el falso yo, se disuelve.
–¿Dónde tengo puesta mi atención cuando vivo en el Ahora?
–Estás presente dentro y fuera. Tu atención está centrada en lo que está ocurriendo o lo que estás experimentando en este momento, percepciones de los sentidos: una nube moviéndose por el cielo, un perro ladrando, la sensación de vitalidad de tu cuerpo, tu respiración, y tal vez una emoción o un pensamiento pasando por tu mente.
Eres consciente de lo que surge, pero lo más importante, y esto puede sonar un poco extraño, es que también eres consciente de que estás consciente.
Esta consciencia es un espacio interior, y este espacio interior es lo que el Ahora es en esencia. Así que el Ahora no es ‘lo que ocurre’, sino el espacio en que ocurre. Nunca te abandona. Siempre es Ahora.
–¿Cómo me siento cuando vivo en el Ahora? ¿Puedo ser igual de desgraciado… pero para colmo de males consciente de mi desgracia?
–Un aspecto esencial de vivir en el Ahora es la alineación interior con lo que es, lo que significa aceptación de lo que surja en este momento. Otra palabra para esto es ‘no-resistencia’. Toda infelicidad, toda tristeza, deriva de una historia (pensamientos) que proyectas en el momento presente y a través de la cual lo interpretas. Cuando miras al hecho del momento presente, no hay infelicidad, y cuando no hay infelicidad ni negatividad cualquier acción que tomes será potenciada por la Vida misma. Por ejemplo, “estoy arruinado” es una historia. “Me quedan cincuenta céntimos en el bolsillo” es un hecho. Vivir en el Ahora implica no imponer historias en lo que ES.
–Usted cuenta en la introducción de El poder del Ahora que en determinado momento de su vida se vio invadido por un gran sinsentido existencial. Un pensamiento especial detuvo su actividad mental y entonces se dejó caer en su propio abismo interior.
De ahí resurgió iluminado. ¿Nació Vd. en ese momento al Ahora, o ya lo había estado practicando?
–Nunca lo había practicado. Fue completamente espontáneo.
–Por más que nos aproximemos al Ahora con la práctica, ¿constituye el Ahora perfecto un regalo que nos es entregado conjuntamente con la Iluminación?
Por otra parte, ¿es posible que alguien viva en un perfecto Ahora y que sin embargo la Iluminación se niegue a visitarle?
–Cuando vives en el Ahora perfecto, como tú lo llamas, o eres tonto o estás iluminado. El tonto o inocentón no juzga lo que es porque no tiene la capacidad mental para hacerlo. Vive por debajo del pensamiento.
El humano iluminado no juzga lo que es porque se ha elevado por encima del pensamiento compulsivo. Uno vive por debajo del pensamiento y el otro por encima. Lo que el tonto y el humano iluminado tienen en común, entonces, es que ambos están más profundamente conectados con la Vida, con Ser, que el hombre o la mujer normales. Por eso el tonto o inocentón es una importante figura mitológica y a menudo se le encargan tareas que los humanos ordinarios, más inteligentes, no pueden llevar a cabo (es el caso por ejemplo del personaje del hobbit en El Señor de los Anillos).
Nuestra tarea, naturalmente, es elevarnos por encima del pensamiento; no convertirnos en tontos y caer por debajo de él.
–La Iluminación no sólo contiene ‘Ahora’. También contiene amor, compasión, vocación de servicio, inteligencia clara, felicidad, etc. ¿Cuál es la relación del Ahora con todo ello?
–Todas esas cualidades no pueden ser creadas por el pensamiento. Cuando estás presente, estás alerta y quieto, lo que significa que has accedido a la dimensión del espacio interior, todas esas cualidades emergen de ese espacio, el espacio del Ahora. En esencia, tú eres ese espacio y todas esas cualidades surgen de tu más íntima esencia.
–Tras su iluminación, habiendo encontrado la felicidad, ¿su motivación en relación al aprendizaje fue aprender qué?
–No entendía qué había pasado. Sabía que había una profunda paz interior donde antes había miedo, ansiedad, depresión y abatimiento. Así que quería entender lo que me había ocurrido. Leí libros, hablé con maestros espirituales y al cabo de un tiempo entendí que toda enseñanza espiritual señala la dirección hacia esta transformación interior.
–Usted ve la recomendación del Ahora tras muchas de las enseñanzas, en general en clave, de los grandes maestros. ¿Por qué hubo que enmascarar hasta épocas recientes tras parábolas y símbolos un mensaje tan simple en su esencia?
–La mejor manera de enseñar a niños es a través de historias. A pesar de que el mensaje esencial es simple, la consciencia colectiva de la mayoría de la gente era tan inmadura que casi nadie lo habría entendido si se hubiera expresado de una forma no diluida. A un niño no le dirías "vive en el Ahora", pero podrías decirle "mira esta flor, huélela, tócala; ¿verdad que es bonita?"
–¿De qué manera era necesario rescatar y adaptar al hombre moderno este mensaje ancestral?
–La humanidad está creciendo, la consciencia colectiva está evolucionando y es hora de dejar las historias de la infancia atrás. La Verdad se está ahora desmitificando.
–¿Cuál diría que es el error fundamental en que incurren muchas de las personas que hacen su incursión en el Ahora, que puede motivar que no tengan mucho éxito al respecto o incluso que abandonen?
¿Qué puede recomendar?
–Mucha gente abandona su práctica de vivir en el Ahora porque su mente les dice “es demasiado difícil. No puedo hacerlo. Es inútil”, y creen lo que su mente les está diciendo. ¡No te creas todo pensamiento que entre en tu cabeza! Para la mayoría de la gente, aprender a vivir en el Ahora es un proceso gradual.
Una y otra vez se pierden en el pasado y el futuro (es decir, en sus pensamientos), y una y otra vez traen su atención de vuelta al Ahora.
–Monjes permanecen durante décadas en un ashram o monasterio… y no se iluminan. ¿Cree que existe un error fundamental en el que deben incurrir la mayoría de ellos?
–Muchos buscadores espirituales serios miran al futuro para encontrar salvación o iluminación. Es un patrón mental muy profundamente asentado, el mismo patrón que motiva a la gente ordinaria a buscar dinero, posesiones, relaciones, éxito, reconocimiento, etc., para sentirse realizados. Tratan el precioso Ahora como si fuese un medio para un fin, sin darse cuenta de que es el portal hacia la dimensión del Espíritu.
–Tras su primera Iluminación, Vd. experimentó desde picos de mayor éxtasis hasta estados mucho menos exuberantes. ¿Con qué pone en relación estas oscilaciones?
–Principalmente no hay conexión con circunstancias externas. Sin embargo, ocasionalmente, he experimentado una conexión casi paradójica: ante un desastre, o cuando estoy con una persona que está sufriendo intensamente, la paz y alegría se hacen más profundas. Entonces generalmente ocurre algo y hay una mejora en la condición externa, o la otra persona experimenta curación de una forma u otra.
–Usted soltó un lastre de desidia y se iluminó. ¿Sería igual de sencillo soltar un lastre de orgullo, intelectualismo o autocompasión?
–Deja de identificarte con tus pensamientos. Los pensamientos sobre quién eres rápidamente conducirán al orgullo o su equivalente, la vergüenza. Los pensamientos que intentan diseccionarlo todo en pedazos más y más pequeños se convierten en la carga del intelectualismo.
Los pensamientos de “pobre de mí y mi triste historia” producen autocompasión. ¿Es fácil abandonar la identificación con tus pensamientos? Sí. ¿Va a admitirlo la mente? No.
–Cada vez existen más maestros que se realizan fuera del sacerdocio, del ashram, del grupo espiritual o del monasterio. Permítame llamarles ‘maestros laicos’. ¿Constituyen una ráfaga de aire fresco destinada a sentar unas bases nuevas para la relación del hombre con el espíritu?
–La evolución espiritual está ocurriendo en gran medida fuera de las estructuras de la religión tradicional, institucionalizada. Esto es un desarrollo absolutamente nuevo y es, efectivamente, una ráfaga de aire fresco.
–Algún punto crucial que haya aprendido, en los últimos años, de sus personas cercanas o de sus lectores.
–He aprendido que la buena disposición interior para la iluminación está mucho más extendida de lo que creía. No me había dado cuenta de lo poderoso que es el anhelo colectivo por abrirse paso entre las superficialidades de nuestra civilización, el anhelo de una dimensión de profundidad.
–Muy pronto Vd. impartirá un taller en Barcelona, en el contexto de una gira por Europa. ¿Por qué se decidió a viajar en vez de esperar que los libros surtieran efecto por sí mismos?
–Los libros ya están teniendo un efecto tremendo en la transformación de la consciencia. A través de las charlas, que también se graban, se añade una corriente adicional de energía, lo que acelera el proceso del despertar.
–Usted anima a la gente a difundir el mensaje de vivir en el Ahora. ¿No hace falta estar iluminado para ello? ¿Cabe la posibilidad de distorsionar el mensaje?
–El mensaje no viene de la gente. Viene a través de la gente. Puede haber distorsiones a veces si el ego interfiere, pero es un riesgo que estoy dispuesto a aceptar dada la urgencia de la transformación.
–¿Vivir en el Ahora aumenta la calidad del propósito de las acciones humanas?
–Cuando el ego está al control, el miedo y el deseo son las fuerzas motivadoras tras toda acción humana. El ego trata de protegerse y realzarse a sí mismo. Vivir en el Ahora, estar presente, te libera del ego, y así toda acción que surge de este estado de consciencia es de una alta calidad. Está en alineación con el propósito universal y éste le concede fuerza.
–¿Es el Ahora un enemigo de ciertas estructuras sociales y del poder socialmente establecido?
–Vivir en el momento presente provoca una transformación de la consciencia humana, y la transformación de la consciencia humana se reflejará externamente en la transformación de todas las estructuras sociales, económicas y políticas. En ese sentido se puede decir que el Ahora es ciertamente un enemigo para las estructuras existentes, las cuales están, en mayor o menor grado, contaminadas de locura.
–¿Cree que se potencia el adormecimiento premeditado de la población con el fin de que no halle el Ahora y su terrible poder?
–Las estructuras de la mente colectiva siempre intentan perpetuarse a sí mismas, por lo que vivimos en una cultura que nos anima a vivir inconscientemente a través de los medios de comunicación, el entretenimiento y el sistema educativo.
–¿Ve factible que el Ahora se pueda enseñar como la herramienta más sencilla de transformación personal y social en ámbitos como las escuelas?
–Ya ha empezado a ocurrir. Me han escrito profesores para decirme que ya están usando la enseñanza en sus clases, aunque de momento extraoficialmente. Las cosas más importantes aún no se enseñan en la escuela, pero esto puede cambiar pronto.
–¿Existe alguna posibilidad de que los ricos y poderosos, los que ostentan el poder, se dejen seducir por el Ahora y lo practiquen?
–Sí, efectivamente. Conozco a un número de personas que tienen fama y riqueza (todas las cosas que nuestra cultura dice que te harán feliz) y que se han dado cuenta de que esas cosas no satisfacen durante mucho tiempo, por lo que adoptan y practican esta enseñanza.
La mayoría de políticos y magnates de negocios, sin embargo, están aún en las garras del ego, aunque ya hay alguna que otra excepción.
–¿Esperanzado con relación a la posibilidad de que vengan para la humanidad ‘Ahoras’ de redención y gloria?
–La humanidad está a punto de o bien destruirse a sí misma o bien experimentar un cambio radical de consciencia. Si la última posibilidad tiene lugar, como creo que ocurrirá, la locura que ha dominado la historia humana desde tiempos antiguos se acabará, y con ella el espantoso sufrimiento que ha sido parte de la condición humana. Después de probar el fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal (identificarse con el pensamiento conceptual) durante miles de años, ahora estamos encontrando el Árbol de la Vida, usando terminología bíblica.
–¿Algún mensaje especial que desee transmitir?
–Para mucha gente sus problemas se han convertido en una gran parte de su identidad. Cuando pienses que tienes problemas, mira profundamente en el Ahora y pregúntate: “¿hay un problema en este momento?” Si miras lo suficientemente profundo te darás cuenta de que nunca hay un problema en el momento presente; sólo situaciones de las que te ocupas o que aceptas.
Todos los problemas residen en el pasado o el futuro, es decir, en la mente.


Eckhart Tolle es autor del best-seller El poder del Ahora.




12/11/2009

El curioso incidente del perro a medianoche, por Mark Haddon (1)


Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto. De su cuerpo sobresalía un horcón. Las púas del horcón debían de haber atravesado al perro y haberse clavado en el suelo, porque no se había caído. Decidí que probablemente habían matado al perro con la horca porque no veía otras heridas en el perro, y no creo que a nadie se le ocurra clavarle una horca a un perro después de que haya muerto por alguna otra causa, como por ejemplo de cáncer o por un accidente de tráfico. Pero no podía estar seguro de que fuera así.
Abrí la verja de la señora Shears, entré y la cerré detrás de mí. Crucé el jardín y me arrodillé junto al perro. Le toqué el hocico con una mano. Aún estaba caliente.
El perro se llamaba Wellington. Pertenecía a la señora Shears, que era amiga nuestra. Vivía en la acera de enfrente, dos casas hacia la izquierda.
Wellington era un caniche. No uno de esos caniches pequeños a los que les hacen peinados, sino un caniche grande. Tenía el pelo negro y rizado, pero cuando uno se acercaba veía que la piel era de un amarillo muy pálido, como la de los pollos.
Acaricié a Wellington y me pregunté quién lo habría matado y por qué.
Arranqué la horca del perro y lo tomé en brazos. Le salía sangre de los agujeros de la horca.
Me gustan los perros. Uno siempre sabe qué está pensando un perro. Tienen cuatro estados de ánimo. Contento, triste, enfadado y concentrado. Además, los perros son fieles y no dicen mentiras porque no hablan.
Llevaba 4 minutos abrazado al perro cuando oí gritos. Levanté la mirada y vi a la señora Shears correr hacia mí desde el patio. Iba en pijama y bata. Tenía las uñas de los pies pintadas de rosa brillante y no llevaba zapatos.
Gritaba:
—¿Qué coño le has hecho a mi perro?
No me gusta que la gente me grite. Me da miedo que vayan a pegarme o a tocarme y no sé qué va a pasar.
—Suelta al perro —me gritó—. Joder, suelta al perro, por el amor de Dios.
Dejé al perro sobre la hierba y retrocedí 2 metros.
La mujer se agachó. Pensé que iba a recoger al perro, pero no lo hizo. Quizás advirtió cuánta sangre había y no quiso ensuciarse. En lugar de eso empezó a gritar otra vez.
Me tapé las orejas con las manos y cerré los ojos y rodé hasta quedar encogido y con la frente pegada a la hierba. La hierba estaba mojada y fría. Era agradable.

10/11/2009

Krishnamurti habla sobre la meditación

Extracto de un encuentro histórico entre el maestro budista Chogyam Trumpa Rimpoche y Krishnamurti, donde nos ofrece una oportunidad única para explorar aspectos fundamentales de la meditación.

06/11/2009

Caminante no hay camino


Ruhani Satsang, por Sant Kirpal Singh


En la actualidad se está haciendo más y más difícil para una persona honesta vivir en este mundo. La virtud está disminuyendo y para muchos es objeto de burla. El vicio va en aumento, e incluso su práctica se considera una virtud. La textura moral de la sociedad, lleno de intrigas y trampas se está deshilachando, y si se permite que este proceso de deterioro continúe, el tejido moral se rasgará. Incluso el arte, que en años anteriores fue un medio empleado para educar a la gente hacia una forma más noble de vida, no ha podido escapar de este proceso destructivo. En el teatro, en el cine y en la televisión, la inmundicia y la suciedad del intelecto pervertido se difunde sin impedimentos ni obstáculos. Hasta la más respetada de todas las instituciones educativas, la Universidad, está olvidando su función verdadera, que es la de producir el tipo más elevado de ciudadano, dedicado al servicio de sus conciudadanos.
Para contrarrestar este proceso pernicioso, Ruhani Satsang ha establecido centros de enseñanza o círculos de estudio, tanto en la India como en muchos otros países, donde la gente puede aprender los verdaderos valores de la vida que se enseñan desde el punto de vista espiritual. En estos centros se les enseña y guía a los estudiantes mediante clases personales, por correspondencia y mediante el reporte de su progreso. El reporte del progreso muestra el éxito y las fallas experimentadas en la aplicación práctica del vivir verdadero, que en estas clases se explica a los buscadores sinceros.
Estas clases o reuniones donde se leen estas enseñanzas, son dirigidas por iniciados seleccionados por el Maestro, que han logrado algún progreso en el arte de “Formar al Ser Humano”, que es el medio para lograr el control de la mente, de los sentidos y de los objetos de los sentidos, los cuales atan al alma en la actualidad con grilletes de acero.
Sin el conocimiento de la Ciencia para la “Formación del Ser Humano", no se puede lograr el dominio o el control de sí mismo o del “instinto animal” que hay en el ser humano; y mientras no se obtenga este auto-control, no puede entrar en escena la parte superior o espiritual de la naturaleza humana.
La necesidad más urgente de la sociedad en la actualidad, es la presencia activa de individuos con este auto-control; mientras más haya, mejor. Como ya se mencionó antes, los iniciados seleccionados por el Maestro, son responsables de la diseminación del conocimiento sobre la "Formación del Ser Humano" en la medida en que ellos mismos lo hayan desarrollado bajo la amorosa guía del Maestro. También es responsabilidad de algunos de estos iniciados que visiten varios Satsangs (Centros donde se imparte este conocimiento) para dar charlas sobre estas enseñanzas de la Ciencia del Alma.
La principal misión de Ruhani Satsang, es la de reunir a los hijos de Dios en una misma plataforma para que puedan obtener la comprensión correcta de que todos somos hermanos y hermanas en Dios. Sólo en este tipo de plataformas o Centros se puede inculcar una verdadera integración en los corazones y en las mentes de la gente, a nivel humano, a nivel del alma y después a nivel de Dios, a quien adoramos bajo diferentes nombres.
La intención de este aspecto de Ruhani Satsang o Ciencia del Alma es ayudar a producir una verdadera Obra de Arte, es decir, personas con gran entereza, liberadas de pasiones y bajos instintos, los cuales degradan su verdadera naturaleza.
El ser humano, según el propósito de Dios, debe ser una persona noble, con cualidades y aspiraciones nobles dirigidas hacia la realización de su propio ser interno y la realización de su propia alma en Dios durante esta misma vida. No está en el mundo tan sólo para comer, dormir, reproducirse y morir. Estos son los límites impuestos en los órdenes inferiores de la Creación, pero el ser humano tiene la chispa de Dios dentro de sí mismo y está destinado para cosas más elevadas.
A los buscadores se les entrena y disciplina de manera que puedan elevarse física, moral e intelectualmente, lo cual resultará en un verdadero progreso espiritual, capacitándolos para enfrentarse con éxito a los problemas y tribulaciones que surjan en su vida diaria.

Un psicólogo en un campo de concentración, por Viktor Frankl (1ª parte)


Es muy fácil para el que no ha estado nunca en un campo de concentración hacerse una idea equivocada de la vida en él, idea en la que piedad y simpatía aparecen mezcladas, sobre todo al no conocer prácticamente nada de la dura lucha por la existencia que precisamente en los campos más pequeños se libraba entre los prisioneros, del combate inexorable por el pan de cada día y por la propia vida, por el bien de uno mismo y por la propia vida, por el bien de uno mismo y por el de un buen amigo. Pongamos como ejemplo las veces en que oficialmente se anunciaba que se iba a  trasladar a unos cuantos prisioneros a un campo de concentración, pero no era muy difícil adivinar que el destino final de todos ellos sería sin duda la cámara de gas. Se seleccionaba a  los más enfermos o agotados, incapaces de trabajar, y se les enviaba a alguno de los campos centrales equipados con cámaras de gas y crematorios. El proceso de selección era la señal para  una abierta lucha entre los compañeros o entre un grupo contra otro. Lo único que importaba es que el nombre de uno o el del amigo fuera tachado de la lista de las víctimas aunque todos  sabían que por cada hombre que se salvaba se condenaba a otro. En cada traslado tenía que haber un número determinado de pasajeros, quien fuera no importaba tanto, puesto que cada uno  de ellos no era más que un número y así era como constaban en las listas. Al entrar en el campo se les quitaban todos los documentos y objetos personales (al menos ése era el método  seguido en Auschwitz), por consiguiente cada prisionero tenía la oportunidad de adoptar un nombre o una profesión falsos y lo cierto es que por varias razones muchos lo hacían. A las  autoridades lo único que les importaba eran los números de los prisioneros; muchas veces estos números se tatuaban en la piel y, además, había que llevarlos cosidos en determinada parte de  los pantalones, de la chaqueta o del abrigo. A ningún guardián que quisiera llevar una queja sobre un prisionero —casi siempre por "pereza"— se le hubiera ocurrido nunca preguntarle su  nombre; no tenía más que echar una ojeada al número (¡y cómo temíamos esas miradas por las posibles consecuencias!) y anotarlo en su libreta.
Volvamos al convoy a punto de partir. No había tiempo para consideraciones morales o éticas, ni tampoco el deseo de hacerlas. Un solo pensamiento animaba a los prisioneros:  mantenerse con vida para volver con la familia que los esperaba en casa y salvar a sus amigos; por consiguiente, no dudaban ni un momento en arreglar las cosas para que otro prisionero, otro  "número", ocupara su puesto en la expedición.
De lo expuesto hasta ahora se desprende que el proceso para seleccionar a los "capos" era de tipo negativo; para este trabajo se elegía únicamente a los más brutales (aunque había algunas  felices excepciones). Además de la selección de los "capos", que corría a cargo de las SS y que era de tipo activo, se daba una especie de proceso continuado de autoselección pasiva entre  todos los prisioneros. Por lo general, sólo se mantenían vivos aquellos prisioneros que tras varios años de dar tumbos de campo en campo, habían perdido todos sus escrúpulos en la lucha por la  existencia; los que estaban dispuestos a recurrir a cualquier medio, fuera honrado o de otro tipo, incluidos la fuerza bruta, el robo, la traición o lo que fuera con tal de salvarse. Los que hemos  vuelto de allí gracias a multitud de casualidades fortuitas o milagros —como cada cual prefiera llamarlos— lo sabemos bien: los mejores de entre nosotros no regresaron.